
Lo cuenta DaisyEl pánico se siente como una tormenta dentro de ti. Yo lo conozco, y sé quién va contigo en la barca.
Fenny es grande y fuerte, y aun así una vez lo vi así: el corazón le latía a toda velocidad, casi no podía respirar y me preguntó con los ojos muy abiertos: “¿Qué me está pasando?” Me senté muy pegadita a él y le dije: “Estoy aquí. Estás a salvo”. Él respondió: “Pues no se siente así”.
Eso es justo el pánico. Se siente como si tu vida estuviera en peligro, aunque estés sentado o sentada en el sofá.
Qué pasa en un ataque de pánico
En un ataque de pánico, el cuerpo se pone en alarma como si tuviera delante a un depredador. El corazón late más rápido, la respiración se vuelve corta, las manos tiemblan u hormiguean, y a veces uno se marea. Todo eso es muy desagradable y da mucho miedo. Pero es el cuerpo, que da la alarma demasiado fuerte.
Lo más importante que le dije a Fenny aquella vez: El pánico se siente peligroso. Pero pasa. Un ataque de pánico suele llegar a su punto más alto en pocos minutos y luego baja. No tienes que vencerlo. Solo tienes que dejarlo pasar.
Un pequeño paso para el momento
Cuando llega el pánico, ayuda traer la cabeza de vuelta al aquí y ahora. Hay un ejercicio sencillo que puedes hacer en cualquier lugar:
- 5 cosas que ves
- 4 cosas que oyes
- 3 cosas que sientes, por ejemplo tus pies en el suelo
- 2 cosas que hueles
- 1 cosa que saboreas
Nómbralas despacio, en voz alta si quieres. Mientras las buscas, tu cabeza tiene que ocuparse del presente y no de la tormenta. En el número tres, Fenny se dio cuenta de que yo estaba apoyada en su oreja, y ahí todo se volvió más fácil.
Pedro también tuvo pánico
Pedro era pescador ✦Mateo 4:18✦. Conocía el mar de Galilea, las olas y el viento de toda la vida. Aun así, Mateo cuenta una noche en la que le pasó justo lo que pasa en un ataque de pánico.
Los discípulos están en medio del lago, el viento les es contrario, y entre las tres y las seis de la madrugada, en la “cuarta vela de la noche”, Jesús llega hacia ellos andando sobre el agua ✦Mateo 14:25✦. Pedro baja de la barca y camina sobre el agua hacia él. Y entonces sucede:
Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzándose á hundir, dió voces, diciendo: Señor, sálvame.
Me encanta este versículo porque es muy sincero. Pedro no era un cobarde. Fue el único que se atrevió a bajar de la barca. Pero cuando vio el viento, se hundió. Y su oración fue una de las más cortas de toda la Biblia: “Señor, sálvame”. No hace falta más.
Una mano que agarra al instante
Ahora viene lo más bonito:
Y luego Jesús, extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Oh hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?
“Luego” aquí significa al instante. Jesús no le da un sermón a Pedro mientras se hunde. No espera a que Pedro se calme. Lo agarra enseguida y lo sostiene. La pregunta se la hace después, cuando Pedro ya está seguro en su mano. Y un versículo más adelante dice: “Y como ellos entraron en el barco, sosegóse el viento” ✦Mateo 14:32✦.
Cuando llegue el pánico, puedes orar igual que Pedro. Y puedes aferrarte a la frase del salmo que escribió David cuando él mismo estaba en gran peligro:
En el día que temo, yo en ti confío.
Fíjate que David no escribe: “Yo nunca tengo miedo”. Escribe: “En el día que temo”. El miedo está ahí, y aun así la confianza es posible.
Cuando el pánico llega a menudo
Si tienes ataques de pánico con frecuencia, por favor habla con tu médico. Primero hay que comprobar que tu corazón está sano, y después hay buena ayuda, por ejemplo en terapia. Los ataques de pánico tienen buen tratamiento, y buscar ayuda no es señal de poca fe. Si necesitas apoyo, alguien con quien hablar, si no quieres estar a solas o no tienes a nadie a quien contárselo: la Línea de la Vida 800 911 2000 (México) y el 024 (España) están para ti a cualquier hora. Y estés donde estés, en findahelpline.com encuentras el número adecuado cerca de ti.
Por cierto, Fenny está bien. Y cuando vuelve la tormenta, estamos juntos en la barca, y Jesús va con nosotros.
Citas bíblicas: Reina-Valera 1909 (dominio público).